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Fotografía documental


Walker Evans. Allie Mae Burroghs, hacia 1935

La fotografía documental cobra un gran auge a partir de la crisis económica que aquejó a Estados Unidos luego de la caída bursátil de Wall Street en 1929. Para detectar los problemas y poder diseñar  soluciones a los sectores más afectados por las dificultades, el gobierno estadounidense creó una oficina concentrada en las carencias del campesinado rural.

Esta oficina, fundada en 1935, fue conocida como la Farm Security Administration, la cual pronto hubo de recurrir a la fotografía para registrar las penurias que debían ser atendidas. Se trató de un momento crucial que reunió la sensibilidad de los fotógrafos y la situación crítica de los habitantes del oeste y del sur estadounidense, lo cual, no obstante, resultó en imágenes que lograron adentrarse en la subjetividad de los personajes a partir de una consideración particular de sus sentimientos.

Dorothea Lange. Migrant Mother, 1936

Sobresalen en esta sección fotógrafos como Dorothea Lange (1895-1965) y Walker Evans (1903-1975). Lange llegó a crear una expresión de lo humano a partir del registro de gestos y posturas, así como del poder simbólico del cuerpo y las vestimentas gastadas. Evans destaca por el interés con que estudió el pueblo, la arquitectura y los atributos culturales de Estados Unidos. La importancia de este último es tal que además se le reconoce como el primer fotógrafo en presentar una exposición individual en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Ambos contribuyeron a crear una imagen de gran rigor en la que no estaba ausente un cierto contenido poético.

Robert Frank. Parade, Hoboken, New Jersey, 1955

En un contexto diferente, Robert Frank (1924) añade una visión más íntima de su percepción de las personas, ya que —por ejemplo, en The Americans— trabaja sin la imposición de un editor o el contrato de una empresa gubernamental, para presentar un trabajo que, aunque variado en las fotografías que ofrece, resulta coherente gracias a la sensibilidad de su autor. Lee Friedlander (1934) se vale de muchas aportaciones de la fotografía documental para constituir un discurso que insiste aún más en una aproximación a la individualidad de las personas a partir de los objetos que simbolizan su pertenencia a un colectivo.

Lee Friedlander. Nashville, 1963
Michael Schmidt. Berlin-Stadtbilder, 1976-1980

Michael Schmidt (1945) reitera el uso de algunos atributos plásticos de la fotografía documental para expresar la relación entre el individuo y los cambios de la sociedad donde vive, tal como se observa en sus fotografías de antes y después de la caída del muro de Berlín.

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El arte precolombino de Venezuela

Estoy viendo imágenes de figuras de alfarería del prehispánico de Venezuela, y después de repasar sus cualidades técnicas y las coordenadas geográficas y cronológicas que el arqueólogo minuciosamente les asignó, me entretengo pensando en los cientos, miles de años que han transcurrido desde que fueron realizadas, en las horas remotas en que un hombre, una mujer, conjuró en un poco de arcilla un alivio para los temores de la selva y las dudas de la noche infinita.

¿Existió alguna vez una cerámica venezolana?

En agosto de 1963, en ocasión de una exposición de cerámica que itineraba por Washington, su auspiciador, Hans Neumann, llamaba la atención sobre el título escogido para aquella muestra: Venezuelan Pottery. Lo curioso era que entre las obras exhibidas no se apreciaba una posible conexión que tributara la tradición alfarera de nuestros antepasados, y en cuanto a los artistas, algunos de ellos no habían nacido en el país. Neumann achacaba estos aspectos al hecho de que la trayectoria de nuestra cerámica, en especial la que era fruto de una expresión individual, era relativamente corta pues se había iniciado apenas a principios de la década del cuarenta del siglo XX.

Las casas de Bárbaro Rivas

La obra de Bárbaro Rivas (1893-1967) es una mezcla de géneros. En ella, los paisajes y retratos, la pintura religiosa y la de costumbres se juntan para crear una confluencia de memoria y devoción en la que es posible notar una referencia casi constante a la casa. Se trata de una presencia recurrente que participa de diverso modo en el propósito de sus cuadros. A veces, la casa surge como el telón de fondo del retrato del pintor o como su amparo. Ella es el color; él es la figura en matices de blanco y negro. El artista se nos muestra de frente; la morada, en cambio, se nos da casi toda en los planos imposibles que se extienden por la latitud del cartón.