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Alberto Asprino

 Alzheimer, 2003. Ateneo de Valencia, Venezuela

La vocación arquitectónica de Alberto Asprino (Maracaibo, 1952) lo ha llevado a inclinarse por el uso de materiales no convencionales dentro del arte, así como a asumir un manejo muy consciente del espacio. Esa doble cualidad adquiere relevancia a la luz de la estrecha vinculación que ha mantenido con el Litoral Central, de la que sobresalen significativas referencias a lo ecológico.

Sin embargo, antes que en la visión panorámica, el autor se concentra en la huella que el hombre deja a su paso por el paisaje. Asprino la encuentra y la revalora en los trozos de madera que han caracterizado su trabajo, maderas que fueron curadas por el mar, y que en ese proceso lograron un sabor “a tiempo”. Se trata —como lo ha descrito el artista— del ritual de recolección de los objetos que guardan una memoria. Su célebre disposición a modo de libros sobre anaqueles se relaciona con la idea de la memoria almacenada, contenida en “volúmenes”.

Como una consecuencia de lo descrito, Alzheimer es una propuesta que no resulta puramente estética sino que tiene que ver con aquello que acontece en el entorno vivencial de su autor, prolongando la investigación sobre el recuerdo y su reminiscencia. Asprino prosigue así con la recolección y el reciclaje de objetos, para lo cual atiende a su registro y su desgaste, a su negación o pérdida.

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