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Nan González

El vuelo interior, 2011. Ateneo de Valencia, Venezuela

Nan González (Caracas, 1956) es considerada una de las pioneras del video arte en Venezuela. Realizó estudios en Inglaterra de arte conceptual y performance, campos en los cuales se inició junto con Jennifer Hackshaw, con quien conformó una asociación creativa (Yeni y Nan) desde 1977 hasta 1986.

Una vez emprendido su trabajo individual, González concentró su labor en el video arte. Incorporó además elementos transparentes como el vidrio para proyectar significados relacionados con abstracciones como el alma o el pensamiento. Con ello buscaba referirse al valor intangible de las comunicaciones, aquellas que se realizan —según la crítica— sin la comparecencia del cuerpo, que pueden ser íntimas y masivas, tal vez femeninas pero sin una persistencia de género, sólo posible entre esencias.

En los últimos años, el trabajo de Nan González siguió un rumbo más apegado a la naturaleza, especialmente a su preocupación por las condiciones del hábitat. Sus investigaciones recientes están enfocadas en el recalentamiento del planeta, en la responsabilidad ecológica del hombre y en una perenne búsqueda interior.

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El arte precolombino de Venezuela

Estoy viendo imágenes de figuras de alfarería del prehispánico de Venezuela, y después de repasar sus cualidades técnicas y las coordenadas geográficas y cronológicas que el arqueólogo minuciosamente les asignó, me entretengo pensando en los cientos, miles de años que han transcurrido desde que fueron realizadas, en las horas remotas en que un hombre, una mujer, conjuró en un poco de arcilla un alivio para los temores de la selva y las dudas de la noche infinita.

El arte abstracto y la negación de la realidad

Una parte de la crítica del arte venezolano cuestionó en algún momento el problema en torno a la ausencia de la referencia local en el arte abstracto de los años cincuenta. Para entender esta supuesta negación habría que considerar la llegada a Caracas desde una provincia atrasada y rural de varios jóvenes que pronto se convertirían en practicantes de tal corriente artística, la situación anacrónica de la educación del arte en la capital y el contraste que esto suponía con referentes de gran resonancia internacional: París, por ejemplo, como centro artístico del mundo.

Calles de La Guaira

Al igual que Caracas y sus alrededores, el litoral central fue punto de interés de los artistas venezolanos de la primera mitad del siglo XX. Así como se concentraban en el Ávila y las calles caraqueñas, del mismo modo cruzaban la gran montaña en busca de la luz de los pueblos costeros. Entre ellos, Armando Reverón es el más célebre por su pasión por estos cálidos escenarios, en los cuales más que un motivo para sus telas encontró el alimento principal de su pintura