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José Sigala

En 1977, José Sigala (Barquisimeto, 1940-1995) expone sus fotografías más emblemáticas en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. Sobre esa muestra se publicó en la prensa una reseña que resume muy bien el sentido de sus retratos:

María Antonieta Cámpoli, 1972
Museo de Arte Contemporáneo de Caracas

Debido a sus temas, las fotos de Sigala corren el riesgo de caer en la superficialidad. Lo que las salva, y les da validez, es que el fotógrafo Sigala es un buen observador social […], las fotos de Sigala podrían llamarse viñetas humanas o clásicos de todos los días […]. Uno no se encuentra técnicas impresionistas o miradas filtradas, sino elocuentes poses humanas agudamente definidas, severamente grabadas como en aguafuerte, fuertemente marcadas en momentos comunes. Mientras enfoca el lado glamoroso de la realidad social venezolana, difumina el glamour atrapando momentos aparentemente no dramáticos. Su arte yace en el drama no esperado del momento capturado.

Glenda Greenwald. "Sigala's photos: everyday classics"
En: The Daily Journal. Caracas, 1 de diciembre de 1977, p. 10. 

Lo más visto

El arte precolombino de Venezuela

Estoy viendo imágenes de figuras de alfarería del prehispánico de Venezuela, y después de repasar sus cualidades técnicas y las coordenadas geográficas y cronológicas que el arqueólogo minuciosamente les asignó, me entretengo pensando en los cientos, miles de años que han transcurrido desde que fueron realizadas, en las horas remotas en que un hombre, una mujer, conjuró en un poco de arcilla un alivio para los temores de la selva y las dudas de la noche infinita.

¿Existió alguna vez una cerámica venezolana?

En agosto de 1963, en ocasión de una exposición de cerámica que itineraba por Washington, su auspiciador, Hans Neumann, llamaba la atención sobre el título escogido para aquella muestra: Venezuelan Pottery. Lo curioso era que entre las obras exhibidas no se apreciaba una posible conexión que tributara la tradición alfarera de nuestros antepasados, y en cuanto a los artistas, algunos de ellos no habían nacido en el país. Neumann achacaba estos aspectos al hecho de que la trayectoria de nuestra cerámica, en especial la que era fruto de una expresión individual, era relativamente corta pues se había iniciado apenas a principios de la década del cuarenta del siglo XX.

Las casas de Bárbaro Rivas

La obra de Bárbaro Rivas (1893-1967) es una mezcla de géneros. En ella, los paisajes y retratos, la pintura religiosa y la de costumbres se juntan para crear una confluencia de memoria y devoción en la que es posible notar una referencia casi constante a la casa. Se trata de una presencia recurrente que participa de diverso modo en el propósito de sus cuadros. A veces, la casa surge como el telón de fondo del retrato del pintor o como su amparo. Ella es el color; él es la figura en matices de blanco y negro. El artista se nos muestra de frente; la morada, en cambio, se nos da casi toda en los planos imposibles que se extienden por la latitud del cartón.