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Juan Calzadilla

Cuatro bandas, 1995. Galería de Arte Nacional, Caracas

Línea que atiende al genero humano y registra una pose, un encuentro o un rechazo. La línea del dibujo en Juan Calzadilla (Altagracia de Orituco, 1930) se lee como una escritura, pero se nos revela en la esencia de cuerpos que para comunicarse ya no necesitan de palabras.

Sobre su obra se ha dicho:
Calzadilla establece la forma de una cinta de cine que no existe como tal, pero sí como propuesta plástica que se hace infinita; en unas cuantas revoluciones por minuto esta banda confronta la verdad con la ficción, al estilo de la tira cómica. En un continuo intemporal, las figuras, casi caligráficas, conforman una suerte de escenario en movimiento. Sus bandas son siluetas sígnicas, historietas con retratos de personajes saliéndose de la superficie del soporte, pero donde también la morfología de un desnudo interroga las condiciones de su presencia sobre el soporte".
Bélgica Rodríguez. Fragmentos para un magma. Caracas, 1998

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El arte precolombino de Venezuela

Estoy viendo imágenes de figuras de alfarería del prehispánico de Venezuela, y después de repasar sus cualidades técnicas y las coordenadas geográficas y cronológicas que el arqueólogo minuciosamente les asignó, me entretengo pensando en los cientos, miles de años que han transcurrido desde que fueron realizadas, en las horas remotas en que un hombre, una mujer, conjuró en un poco de arcilla un alivio para los temores de la selva y las dudas de la noche infinita.

¿Existió alguna vez una cerámica venezolana?

En agosto de 1963, en ocasión de una exposición de cerámica que itineraba por Washington, su auspiciador, Hans Neumann, llamaba la atención sobre el título escogido para aquella muestra: Venezuelan Pottery. Lo curioso era que entre las obras exhibidas no se apreciaba una posible conexión que tributara la tradición alfarera de nuestros antepasados, y en cuanto a los artistas, algunos de ellos no habían nacido en el país. Neumann achacaba estos aspectos al hecho de que la trayectoria de nuestra cerámica, en especial la que era fruto de una expresión individual, era relativamente corta pues se había iniciado apenas a principios de la década del cuarenta del siglo XX.

Las casas de Bárbaro Rivas

La obra de Bárbaro Rivas (1893-1967) es una mezcla de géneros. En ella, los paisajes y retratos, la pintura religiosa y la de costumbres se juntan para crear una confluencia de memoria y devoción en la que es posible notar una referencia casi constante a la casa. Se trata de una presencia recurrente que participa de diverso modo en el propósito de sus cuadros. A veces, la casa surge como el telón de fondo del retrato del pintor o como su amparo. Ella es el color; él es la figura en matices de blanco y negro. El artista se nos muestra de frente; la morada, en cambio, se nos da casi toda en los planos imposibles que se extienden por la latitud del cartón.