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Domenica Aglialoro

El vínculo cultural entre la arcilla y lo femenino es incuestionable. Domenica Aglialoro ha profundizado en este vínculo para extraer una simbología de la esencia femenina que le es útil para llamar a una reflexión sobre la presencia de la mujer en el mundo contemporáneo, enfrentada como está a una herencia cultural que la somete históricamente a esquemas de dominio machista.

La totona viajera, 1997. Mercantil, Caracas

Convencida de la necesidad de asumir desde el arte las complejidades de esta realidad, Aglialoro acude un proceso de aparente simplificación: hacer de la sexualidad el eje y motor de esta problemática. La objetivación de lo sexual femenino en el esquematismo visual de lo genital le permite plantear la discusión en el terreno de lo simbólico, donde radicaría el origen de todos los ámbitos de dominio: el de la violencia física, pero también el del lenguaje, la educación, las pintadas de los baños públicos y el que promueven los medios de comunicación.

Domenica Aglialoro (Caracas, 1962) estudio artes en Caracas y en Palermo, Italia, donde se graduó en 1987. En aquellos años participó en la creación del Centro de Arte Príapo (Monreale, Italia, 1986-1987). Desde los noventa se vincula con la cerámica. La arcilla es un elemento que participa en esta combinación de medios que caracteriza la producción de la artista, presente como hemos dicho por su valor asociado a lo femenino, pero también por su ductilidad y maleabilidad, lo que facilita en algunas ocasiones la participación del espectador como parte ejecutora de la obra.

La arcilla le permite construir imágenes cargadas de sentido, en un proceder cuya búsqueda de nuevas posibilidades de expresión se plantea superar los límites que muchas veces impone la técnica cerámica. Con ese interés en las cualidades físicas del material desarrolla una obra cargada de elementos narrativos en los que la artista encauza la dimensión histórica y política de su trabajo.

En alguna ocasión Domenica Aglialoro afirmó: "Por experiencia sé que cuando tomamos un trozo de arcilla y modelamos un cuerpo femenino, lo que hacemos es un autorretrato, esto se repite en mujeres de cualquier estrato social, cultural o intelectual, tengamos o no habilidades manuales y no importa la nacionalidad que tengamos, siempre nos hacemos a nosotras mismas".

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