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Humberto Jaimes Sánchez y el pop art

Amo tus años locos, 1965
Galería de Arte Nacional, Caracas

Entre quienes observaron con atención la obra de Humberto Jaimes Sánchez durante la década del sesenta del siglo XX, se encuentra el curador Thomas Messer, quien fuera director de The Institute of Contemporary Art y luego del Guggenheim Museum. Messer ya había incluido la obra informalista de Jaimes Sánchez en la exposición "Latin American: New Departures" (1961), y lo hizo nuevamente cuando organizó la ambiciosa "The Emergent Decade" (1966). En esta muestra, el curador estadounidense seleccionó dos obras clave en la producción de Jaimes Sánchez: una versión temprana de Amo tus años locos y Después de 1913.

A partir de 1964, Jaimes Sánchez se interesa en incorporar elementos figurativos en su trabajo, y estimulado por las influencias del pop art realiza impactantes asociaciones simbólicas que le permiten llevar a otro nivel el juego con los elementos plásticos. Esta fue una decisión asumida conscientemente, incluso en el convencimiento del peligro que representaba el empleo de símbolos constituidos, los cuales consideraba con gran recelo: "Era un peligro inminente; los símbolos acaban con la pintura más de prisa que los mismos hongos. Di marcha atrás, antes de saltar en pedazos. La aventura del arte en esa ocasión se terminó enseguida". En efecto, su incursión dentro de esta tendencia más lírica del pop art duró hasta 1965.

Autorretrato múltiple, 1965

De esta etapa destaca el retorno al uso de los planos cromáticos texturados que recuerdan en otro contexto su obra primera de París. El elemento novedoso en su caso es la incorporación de letras y números hechos con molde, y ciertos trazos del pincel que remiten a una caligrafía vedada. Del mismo modo, en algunos ejemplos se permite el uso de etiquetas y marcas de productos de consumo, y en obras como Amo tus años locos o Autorretrato múltiple la presencia de la figura humana dispuesta en el espacio vibrante del entramado plástico produce un desconcierto que aumenta su disfrute.

Esta experiencia constituyó para Jaimes Sánchez el acercamiento a una especie de imaginería de la vida moderna que seguramente debió mucho a su nombramiento en 1964 como director del Instituto de Diseño de la Fundación Neumann, y que lo puso en contacto con nuevas generaciones de artistas, técnicas de reproducción serial y un espíritu de renovación de la enseñanza del arte que influyó notablemente en su trabajo.

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