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Hugo Baptista: vitalidad del color

Hugo Baptista hace esta pintura durante el tiempo que estuvo estudiando en Europa. En París, asistió a los cursos de la Academia de la Grande Chaumière, entre 1956 y 1960. También pasó por la Escuela de Artes Dante Alighieri de Roma.


Hugo Baptista. Barcos y gruas, 1958
Galería de Arte Nacional, Caracas


El interés primordial de Baptista es el color, cuya fuerza es capaz de sobrepasar la definición de las formas. Esa energía cromática la supo aprovechar muy bien en estas escenas marinas, donde el vaivén de las olas y la actividad propia de los puertos contribuyó a dinamizar aún más la composición.

Sin embargo, el propósito de Baptista no parece ser producir un despliegue cromático incontrolado, sino más bien hacer evidente las cualidades del color como organizador de las figuras más voluminosas: los barcos, el mar, alguna edificación. Por el contrario, para las de mayor tamaño pero menos corpóreas, como en las grúas, destino una línea oscura en en estilo que recuerda cierto trazo infantil o primitivo.

Esta reunión de elementos dejan ver una pintura marcada por la vitalidad y el optimismo, a pesar de las vicisitudes políticas que tuvo que atravesar su autor en algún momento de su vida.

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