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Imagen y texto: Santiago y Montero


El gato de Santiago


Los mejores guerreros no son necesariamente los más fuertes, los más grandes, los más pesados. Los buenos guerreros son aquellos que poseen cabeza y corazón. Una cabeza clara y rápida, capaz de elegir, casi sin pensar, la estrategia de lucha en cada ocasión. Y un corazón de león que no conozca el miedo, porque los combates solo se ganan si se sale a ganar.

Rosa Montero. Historia del rey transparente. Alfaguara. 2005.

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El arte precolombino de Venezuela

Estoy viendo imágenes de figuras de alfarería del prehispánico de Venezuela, y después de repasar sus cualidades técnicas y las coordenadas geográficas y cronológicas que el arqueólogo minuciosamente les asignó, me entretengo pensando en los cientos, miles de años que han transcurrido desde que fueron realizadas, en las horas remotas en que un hombre, una mujer, conjuró en un poco de arcilla un alivio para los temores de la selva y las dudas de la noche infinita.

El arte abstracto y la negación de la realidad

Una parte de la crítica del arte venezolano cuestionó en algún momento el problema en torno a la ausencia de la referencia local en el arte abstracto de los años cincuenta. Para entender esta supuesta negación habría que considerar la llegada a Caracas desde una provincia atrasada y rural de varios jóvenes que pronto se convertirían en practicantes de tal corriente artística, la situación anacrónica de la educación del arte en la capital y el contraste que esto suponía con referentes de gran resonancia internacional: París, por ejemplo, como centro artístico del mundo.

Calles de La Guaira

Al igual que Caracas y sus alrededores, el litoral central fue punto de interés de los artistas venezolanos de la primera mitad del siglo XX. Así como se concentraban en el Ávila y las calles caraqueñas, del mismo modo cruzaban la gran montaña en busca de la luz de los pueblos costeros. Entre ellos, Armando Reverón es el más célebre por su pasión por estos cálidos escenarios, en los cuales más que un motivo para sus telas encontró el alimento principal de su pintura