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Mostrando las entradas de octubre, 2015

La expresión de la arcilla

En el interés de mostrar su talento como virtuosos constructores de volúmenes y eficaces conocedores del comportamiento de los esmaltes, los ceramistas se enfrentan a la necesidad de aplazar algunos aspectos utilitarios de su trabajo. En estos casos puede ocurrir que la cerámica se aleje de su condición de uso y por diversas vías comience a explorar el potencial artístico del relieve y la textura.

La cerámica y el legado de lo útil

Una revisión profunda de los aspectos concernientes al diseño y la producción de la cerámica comienza a plantearse en Venezuela a mediados de los años cincuenta.  Desde el Taller de Cerámica de la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas, Miguel Arroyo, principal inspirador de este cambio, contribuyó a definir los límites de la disciplina en un intento por desligarla de la influencia de la pintura y la escultura. En una declaración a la prensa en 1955 afirmó:

La cerámica: de magnitudes y relaciones

Desde su confirmación en Venezuela como una disciplina con claros alcances artísticos, la cerámica ha logrado momentos de esplendor en la historia del arte nacional y más allá de nuestras fronteras. Para lograr esa confirmación artística sus realizadores se han valido de diversas estrategias que reconocen, subvierten o se alejan de la condición de uso de la cerámica, en el interés de captar la atención del público y comunicar su visión del mundo. Superar la anacrónica distinción entre artes mayores y menores tomó un buen tiempo y produjo una tensión que influyó en los logros y desaciertos de los ceramistas cuando decidieron incursionar en los territorios de la escultura o la pintura. Sin embargo, dicha trascendencia más allá de lo útil ha sido en la gran mayoría de los casos una tarea honesta, de gran respeto por el material y poseedora de una clara conciencia sobre la realidad contemporánea.

Arte para una nueva escala

Esta foto es de una columna que un intrépido funcionario decidió construir en el río Valle en Caracas, y bien puede servir para entender lo que hay en la cabeza de dicho personaje. La columna aspira a sembrarse en la inmundicia, impasible ante la miseria de la comunidad que vive a su alrededor, soberbia frente al peligro potencial de una crecida.