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Nusch Éluard

Man Ray. Nusch Éluard en el espejo, 1935

Esta enigmática mujer, cuyo verdadero nombre era Maria Benz, nació en la ciudad alsaciana de Mulhouse, el 21 de junio de 1906. En Berlín, durante la década del veinte, trabajó como actriz y acróbata de circo. En aquellos años, en Zurich, conoció a Max Bill y cerca estuvieron de casarse de no ser por la negativa del padre del artista suizo. Luego marchó a París.

En la capital francesa Maria hizo de modelo, clarividente y asistente de hipnotista, entre otros oficios. Al final de la primavera de 1930, en un encuentro casual en la calle, los poetas René Char y Paul Éluard la invitan a desayunar. El flechazo entre ella y Éluard fue inmediato y al cabo de cuatro años se casaron. El poeta la bautizó como Nusch, aunque otras fuentes refieren a Max Bill como el autor de tal seudónimo.

Pablo Picasso. Retrato de Nusch Éluard, 1937

A partir de aquella mañana del treinta, Nusch Éluard se convirtió en una musa para el movimiento surrealista, bien sea como motivo artístico en los retratos o fotografías, o ya como objeto de pasión y deseo propiciados por su inquietante belleza. De aquella relación surgió también el poema Liberté, cuyas impresiones los aviones aliados lanzaron sobre París cuando la liberación. Nusch murió el 28 de noviembre de 1946 a consecuencia de una hemorragia cerebral.

Alejandro Otero, quien había llegado a París procedente de Venezuela a finales del 45, conoció a René Char y a Paul Éluard. Es probable que Char lo haya puesto en contacto con Christian Zervos, el editor de la revista Cahier d’arts. Éluard, por su parte, le obsequió una postal autografiada por Picasso. El punto de acercamiento entre ambos puede interpretarse a la luz del retrato póstumo que Otero hizo de Nusch.

Alejandro Otero. Nusch Éluard, 1946

El retrato es deudor en cierta medida del que realizó Pablo Picasso, en especial por la depuración formal que inspiraba el rostro de la retratada. En lo que respecta a la técnica, la obra se acerca al trazo que en esos mismos años practicaba Pierre Soulages, el cual también se encuentra en la pincelada de la serie de los potes y candelabros que Otero realiza en esos años y que son el primer hito en la célebre trayectoria del artista venezolano.

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