Ir al contenido principal

Juan Fabuel. 14,24. The Space Between

Juan Fabuel. Sin título, 2009-2016

El Centro Cultural Bancaja ha reunido una serie de fotografías de escenas nocturnas de la costa mediterránea peninsular, las Islas Canarias, Italia y Grecia, realizadas por Juan Fabuel (Valencia, 1976) entre 2009 y 2016. Las imágenes se obtuvieron en las fases de luna gibosa creciente, luna llena y luna gibosa menguante, lo cual realza el valor técnico y conceptual de nuestro satélite como fuente de luz de estas obras. La propuesta se completa con un registro de la superficie lunar y una vídeo instalación realizada con hielo. La ausencia de sujetos reconocibles en estos paisajes insólitos se propone conducir la reflexión hacia significados que conjugan la actualidad social y el contenido poético.

La importancia del mar Mediterráneo ha quedado establecida en su aporte a la consolidación de la cultura en Occidente, el desarrollo del comercio y el fluir de los grupos humanos, todo ello en medio de favorables condiciones climáticas que han incidido en la alta densidad poblacional de la región. El imaginario de este mar se asocia al placer, el descanso y la evasión contemplativa. Pero también comporta la realidad de personas que huyen del caos político, económico y social de sus países de origen. Estas cualidades cobran un sentido distinto cuando se abordan desde la perspectiva de un tiempo nocturno que así como revela un mundo invisible es también testigo silente de desesperados flujos migratorios.

La exposición 14, 24. The Space Between plantea una especie de suspenso temporal entre los poco más de catorce kilómetros que en su punto más estrecho median entre Europa y África. Este ejercicio se desenvuelve en un diálogo entre la vasta soledad del paisaje y el silencio de las imágenes, el cual es subrayado en sala por el murmullo envolvente del mar. Ante la falta de luz, estos lugares intensifican su condición de espacios desconocidos, carentes de coordenadas que permitan el surgimiento de un protagonismo antropológico. De este modo, frente a la desolación del referente marino se activan y fluyen interpretaciones alternativas de conceptos como espacio y lugar, que pueden contribuir a desmontar los conflictos que surgen cuando se aborda el tema de las migraciones humanas.

En la actualidad, la necesidad de adentrarse en tierras desconocidas y encontrar nuevos asentamientos se ve cada vez más impregnada de cargas de violencia y angustia. En este contexto, la exposición permite ampliar las dimensiones de esta realidad a partir del cruce sensible entre las cualidades propias del paisaje como entidad visual y las inestables condiciones sociales y políticas del presente. El resultado es una imagen múltiple de un entorno apenas perceptible cuya orfandad de hitos geográficos parece aludir a tiempos de incertidumbre donde la reflexión y la consideración de otros significados servirán de apoyo en la búsqueda de un posible destino.


14, 24. The Space Between. Juan Fabuel. Centro Cultural Bancaja. Del 16 de febrero al 21 de mayo de 2017. Comisaria de la exposición Tana Capo.

Lo más visto

El arte precolombino de Venezuela

Estoy viendo imágenes de figuras de alfarería del prehispánico de Venezuela, y después de repasar sus cualidades técnicas y las coordenadas geográficas y cronológicas que el arqueólogo minuciosamente les asignó, me entretengo pensando en los cientos, miles de años que han transcurrido desde que fueron realizadas, en las horas remotas en que un hombre, una mujer, conjuró en un poco de arcilla un alivio para los temores de la selva y las dudas de la noche infinita.

¿Existió alguna vez una cerámica venezolana?

En agosto de 1963, en ocasión de una exposición de cerámica que itineraba por Washington, su auspiciador, Hans Neumann, llamaba la atención sobre el título escogido para aquella muestra: Venezuelan Pottery. Lo curioso era que entre las obras exhibidas no se apreciaba una posible conexión que tributara la tradición alfarera de nuestros antepasados, y en cuanto a los artistas, algunos de ellos no habían nacido en el país. Neumann achacaba estos aspectos al hecho de que la trayectoria de nuestra cerámica, en especial la que era fruto de una expresión individual, era relativamente corta pues se había iniciado apenas a principios de la década del cuarenta del siglo XX.

Las casas de Bárbaro Rivas

La obra de Bárbaro Rivas (1893-1967) es una mezcla de géneros. En ella, los paisajes y retratos, la pintura religiosa y la de costumbres se juntan para crear una confluencia de memoria y devoción en la que es posible notar una referencia casi constante a la casa. Se trata de una presencia recurrente que participa de diverso modo en el propósito de sus cuadros. A veces, la casa surge como el telón de fondo del retrato del pintor o como su amparo. Ella es el color; él es la figura en matices de blanco y negro. El artista se nos muestra de frente; la morada, en cambio, se nos da casi toda en los planos imposibles que se extienden por la latitud del cartón.