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Julian Opie



El mundo contemporáneo se halla ante un exceso de imágenes producto de la masificación de la cámara fotográfica y el auge de las redes sociales. Esta situación revela nuestra incapacidad para lidiar con el enorme tamaño que ha adquirido la iconosfera moderna. Tales premisas podrían ser útiles para abordar el esfuerzo de Julian Opie (Londres, 1958) en generar una imagen simplificada de la figura humana que estabilice en la memoria su infinita variedad sin menoscabar la singularidad del motivo representado. Simultáneamente, este interés ha estado acompañado de un empeño en desmontar las tensiones entre nociones de alta cultura y cultura popular, originalidad y autoría, lo cotidiano y lo ideal.

Julian Opie ha alcanzado el reconocimiento internacional por un planteamiento desprejuiciado e irreverente de la figura humana. Este enfoque le ha permitido crear una suerte de síntesis extrema de la realidad, caracterizada por un estilo lineal y colorido que combina lo lúdico y lo relajado. Tales ideas se pueden apreciar en la muestra de este artista británico que ha organizado el Centro Cultural Bancaja con una amplia selección de trabajos recientes. Se trata de obras bidimensionales en tamaños que abarcan el mediano y el gran formato, y en técnicas y medios que incluyen la reproducción mecánica en acrílico y la animación digital.

La exposición permite comprobar las estrategias planteadas para lograr una experiencia estética que se nutre del ruido visual de la calle. Para ello se valió Opie del estudio de la gramática icónica de la ciudad y del humor como mecanismo para cuestionar la institucionalidad del arte. De este modo es posible generar interrogantes acerca de cómo vemos el mundo que nos rodea y de la validez de los sistemas de representación visual con que nos relacionamos habitualmente. Como consecuencia, la propuesta se manifiesta en unos principios formales que son útiles no solo para una mirada de lo urbano y el paisaje natural sino también del retrato y de la intimidad del cuerpo.

Opie parece partir de la claridad informativa y el peso institucional del pictograma para llevarlo a la dimensión vivencial y vital que resultó sacrificada en su proceso de abstracción. La propuesta del artista británico trasluce esa búsqueda de una imagen casi universal cuyo registro de lo cotidiano y lo fugaz es aún capaz de preservarse más allá de los límites sociales o culturales. Tras esa aparente figura sin complicaciones que elabora el artista es posible reflexionar acerca del valor contemporáneo de la imagen, sobre todo ahora que las fronteras entre el arte, el museo y la ciudad tienden finalmente a difuminarse.


Julian Opie. Centro Cultural Bancaja. Valencia. Del 28 de febrero al 25 de junio de 2017. Comisario: Fernando Castro Flórez.

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